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15 noviembre 2012

José de Espronceda (1808 - 1842)

José de Espronceda nació cerca de Almendralejo (1808). En Madrid estudió con Alberto Lista, notable poeta. A los quince años presencia el ahorcamiento de Riego, héroe liberal, y funda con otros muchachos una sociedad secreta, Los Numantinos, para combatir el absolutismo. Sufrió por ello prisión. Tres años después, huye a Lisboa para unirse a los exiliados liberales, y se enamora de Teresa Mancha; la sigue a Inglaterra. Vive después en Bélgica y Francia, donde toma parte en la revolución de 1830. Raptó a Teresa, que se había casado, y vuelve con ella a Madrid, acogiéndose a una amnistía. Teresa lo abandona, dejándole una niña de dos años, y, poco después, muere. Como diplomático, marcha a Holanda; al regreso, es elegido diputado por Almería. Se enamora otra vez, pero, a punto de casarse, muere en Madrid (1842). Tenía treinta y cuatro años.
OBRAS
Representa Espronceda el Romanticismo liberal más exaltado. Su vida anárquica, disipada y generosa, es paradigma del hombre romántico. Cultivó los principales géneros de su tiempo:
       - el poema épico: El Pelayo;
       - la novela histórica: Sancho Saldaña;
       - el teatro histórico: Blanca de Borbón.
Pero fue, sobre todo, gran poeta lírico. Reunió sus poemas en un libro (Poesías, 1840), en que alternan poemas juveniles, aún neoclásicos, con otros de desbordado talante romántico.
Sin embargo, sus obras poéticas más importantes son El estudiante de Salamanca y El diablo mundo.

El estudiante de Salamanca. Consta de cerca de dos mil versos polimétricos. Y narra los crímenes e impiedades de don Félix de Montemar, cuya amada, Elvira, abandonada por él, muere de pesar. Una noche se le aparece; él la persigue por las calles de Salamanca, y, en una nueva visión, contempla su propio entierro, y su boda con el esqueleto de Elvira en ultratumba. Después, muere sin contrición. Es el mejor poema narrativo del siglo XIX.

El diablo mundo. Publicado en cuadernillos a partir de 1840, quedó sin terminar. Consta de más de ocho mil versos, y quería ser un ambicioso poema lírico, filosófico y social, una especie de epopeya de la vida humana. Su protagonista, llamado simbólicamente Adán, al afrontar la realidad, es víctima de la persecución y de la malicia, y descubre la gran "injusticia" de la muerte. El fragmento mejor es el Canto a Teresa, evocación de su gran amor, de la decepción de la ruptura con su amante, y de la amargura que siguió al fallecimiento de esta. Constituye una extraña tierna y cínica elegía, una de las más hermosas de nuestra literatura.

La obra de Espronceda se corresponde con la exaltación, con las sombras y luces de su vivir. No es enteramente original: pesan sobre su obra influjos claros (el del inglés Byron, sobre todo), pero aún luce más su talento cuando imita: sus modelos parecen desvaídos ante el ímpetu de su arte.
Es un gran lírico, al que perjudican hoy los excesos formales y temáticos del Romanticismo, que, lógicamente, pertenecen a aquel tiempo y no al nuestro: rápida mutación de metros, sonoridades retumbantes, adjetivos lúgubres, efectistas rimas agudas, etcétera. Pero, a veces, sus versos brotan de una refinada melancolía, hondamente lírica. Escritores posteriores Rubén Darío, Manuel Machado recibieron su influjo.

José de Espronceda - Canción del pirata



RESOL-COMENTARIO DE TEXTO - 2

RIMA XIV

Te vi un punto, y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

Adondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear,
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada
unos ojos, los tuyos; nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir.
Cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero a dónde me arrastran, no lo sé.


1.- Formula el contenido de cada una de las estrofas.
2.- De la evocación de los ojos se pasa a una reflexión sobre el destino personal; ¿en qué momento?
3.- ¿Cuál es la forma métrica de las estrofas?
4.- ¿Qué particularidades presenta la rima en este poema?
5.- El poeta escribe en primera persona, dirigiéndose a una segunda; ¿de qué forma se manifiesta esto en el poema?
6.- ¿Qué tiempos verbales aparecen? ¿Cuál es su explicación?
7.- Explica la comparación de los versos 3-4 e indica qué otras cualidades se dicen de los ojos en el poema.
8.- ¿Qué términos referidos a la luz aparecen en la rima y qué relación guardan con el sentido del poema?
9.- ¿Por qué al final se comparan los ojos con “fuegos fatuos”?
10.- ¿Qué sentimientos experimenta el poeta ante los ojos que vio un instante y que sigue viendo en su imaginación?

Resolución de la actividad (Haz clic sobre el enlace para visualizar o descargar el archivo)

13 noviembre 2012

Comentario de Texto II - Bécquer

RIMA XIV

Te vi un punto, y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

Adondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear,
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada
unos ojos, los tuyos; nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir.
Cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero a dónde me arrastran, no lo sé.


1.- Formula el contenido de cada una de las estrofas.
2.- De la evocación de los ojos se pasa a una reflexión sobre el destino personal; ¿en qué momento?
3.- ¿Cuál es la forma métrica de las estrofas?
4.- ¿Qué particularidades presenta la rima en este poema?
5.- El poeta escribe en primera persona, dirigiéndose a una segunda; ¿de qué forma se manifiesta esto en el poema?
6.- ¿Qué tiempos verbales aparecen? ¿Cuál es su explicación?
7.- Explica la comparación de los versos 3-4 e indica qué otras cualidades se dicen de los ojos en el poema.
8.- ¿Qué términos referidos a la luz aparecen en la rima y qué relación guardan con el sentido del poema?
9.- ¿Por qué al final se comparan los ojos con “fuegos fatuos”?
10.- ¿Qué sentimientos experimenta el poeta ante los ojos que vio un instante y que sigue viendo en su imaginación?

RESOL-COMENTARIO DE TEXTO - 1

RIMA VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay!, pensé: ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz como Lázaro espera
que le diga: «Levántate y anda»!

1.- Explica el contenido de cada una de las estrofas.
2.- Justifica que de la evocación de un objeto se pase a una reflexión.
3.- ¿Cuál es la forma métrica de cada una de las estrofas?
4.- ¿Tiene alguna finalidad expresiva la medida del v. 4, distinta a la de los vv. anteriores?
5.- El sujeto de la primera oración (primera estrofa) se encuentra al final, después de varios complementos y del verbo; en el v. 1 hay, además, un claro hipérbaton: ¿qué valor expresivo tienen ambas cosas?
6.- ¿Sobre qué imagen se construye el poema?
7.- El tema de la rima, ¿es una reflexión sobre la poesía? En este caso, ¿qué se dice de ella?
Resolución de la actividad (Haz clic sobre el enlace para visualizar o descargar el archivo)

07 noviembre 2012

Vocabulario - El Monte de las Ánimas

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MIENTE. (Del lat. mens, mentis).
1. f. ant. pensamiento (‖ facultad de pensar).
2. f. ant. Gana o voluntad.
caer algo en ~s, o en las ~s.
1. locs. verbs. Venir a la imaginación, hacerse presente en el pensamiento.
meter ~s.
1. loc. verb. ant. parar mientes.
parar, o poner, ~s en algo.
1. locs. verbs. Considerarlo, meditar y recapacitar sobre ello con particular cuidado y atención.
pasársele a alguien por las ~s algo.
1. loc. verb. Ocurrírsele, pensar en ello.
traer algo a las ~s.
1. loc. verb. Recordarlo.
venírsele a alguien algo a las ~s.
1. loc. verb. pasársele por las mientes.
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ATRIO (Del lat. atrĭum).

1. m. Espacio descubierto, y por lo común cercado de pórticos, que hay en algunos edificios.
2. m. Andén que hay delante de algunos templos y palacios, por lo regular enlosado y más alto que el piso de la calle.
3. m. zaguán.
4. m. Ingen. Cabecera de la mesa de lavar.
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JIRÓN (Del fr. giron, regazo).
1. m. Faja que se echaba en el ruedo del sayo o de la saya.
2. m. Pedazo desgarrado del vestido o de otra ropa.
3. m. Pendón o guion que remata en punta.
4. m. Parte o porción pequeña de un todo.
5. m. Heráld. Figura triangular que, apoyándose en el borde del escudo, llega hasta el centro o corazón de este.
6. m. Perú. Vía urbana compuesta de varias calles o tramos entre esquinas.
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BREÑA (De or. inc.).
1. f. Tierra quebrada entre peñas y poblada de maleza.
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JOYEL (De joya).
1. m. Joya pequeña.
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DEUDO (Del lat. debĭtus, debido).
1. m. y f. pariente (‖ ascendiente, descendiente o colateral de su familia).
2. m. parentesco.
3. m. ant. deuda.
tomar alguien en su deudo a otra persona.
1. loc. verb. ant. Emparentar con ella.
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TRASGO
1. m. duende (‖ espíritu fantástico).
2. m. Niño vivo y enredador.
andar hecho ~.
1. loc. verb. Andar de noche.
dar ~ a alguien.
1. loc. verb. Fingir acciones propias de un duende, para espantarlo.
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HOGAR (Del b. lat. focāris, adj. der. de focus, fuego).
1. m. Sitio donde se hace la lumbre en las cocinas, chimeneas, hornos de fundición, etc.
2. m. Casa o domicilio.
3. m. Familia, grupo de personas emparentadas que viven juntas.
4. m. asilo (‖ establecimiento benéfico).
5. m. Centro de ocio en el que se reúnen personas que tienen en común una actividad, una situación personal o una procedencia. Hogar del pensionista.
6. m. p. us. hoguera.
~ abierto.
1. m. hogar donde la combustión se produce en comunicación directa con el aire.
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ALERCE (Del ár. hisp. alárz[a], y este del ár. clás. arz[ah], cedro[s]).
1. m. Árbol de la familia de las Abietáceas, que adquiere considerable altura, de tronco derecho y delgado, ramas abiertas y hojas blandas, de color verdegay, y cuyo fruto es una piña menor que la del pino.
2. m. Madera de este árbol, que es aromática.
~ africano.
1. m. alerce originario de África, introducido en los jardines de Europa. Florece en febrero; de él se extrae la grasilla que suele darse al papel de escribir, y su madera, reputada incorruptible, fue antiguamente muy empleada en el mediodía de España.
~ europeo.
1. m. alerce que florece en mayo, y es la única conífera que pierde las hojas en invierno. Produce la trementina de Venecia. Su madera se emplea en construcciones hidráulicas, y su corteza, en los curtidos.
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GOZNE (De gonce).
1. m. Herraje articulado con que se fijan las hojas de las puertas y ventanas al quicial para que, al abrirlas o cerrarlas, giren sobre aquel.
2. m. Bisagra metálica o pernio.
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CONSEJA (Del lat. consilĭa, pl. n. de consilĭum, consejo).
1. f. Cuento, fábula, patraña ridículos y de sabor antiguo.
2. f. Junta para tratar de cosas ilícitas.
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BROCADO (Del it. broccato, y este de brocco).
1. adj. ant. Dicho de una tela: Entretejida con oro o plata.
2. m. Guadamecí dorado o plateado.
3. m. Tela de seda entretejida con oro o plata, de modo que el metal forme en la cara superior flores o dibujos briscados.
4. m. Tejido fuerte, todo de seda, con dibujos de distinto color que el fondo.
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REBUJAR (De reburujar).
1. tr. Envolver o cubrir algo.

05 noviembre 2012

Gustavo Adolfo Bécquer - Bécquer desconocido

Características generales del movimiento romántico

El Romanticismo no fue sólo una renovación en el campo literario, sino toda una forma nueva de entender la vida, el mundo, la política y el arte en general. Si el s. XVIII creo un nuevo tipo de hombre que hizo de la razón el eje de su vida, el Romanticismo también creará un hombre nuevo, capaz de plantearse los problemas de su existencia y del mundo desde un punto de vista más emocional y subjetivo.
La llegada del Romanticismo supone la crisis de los ideales ilustrados; una crisis que surge en Inglaterra y Alemania a mediados del s. XVIII, aunque la plenitud del movimiento no se alcanzará hasta la década de 1830-1840. Será a partir de 1850 cuando pueda considerarse superado el Romanticismo en casi toda Europa.
La aparición del Romanticismo va ligada a tres tipos de factores que la determinan:
  • FACTORES POLÍTICOS: LIBERALISMO Y NACIONALISMO.
    Liberalismo y Romanticismo prácticamente se identifican en esta época, ya que los componentes de la ideología romántica son incompatibles con el absolutismo o con el despotismo ilustrado del XVIII.
    Otro acontecimiento político ligado a la aparición del Romanticismo fueron los movimientos nacionalistas, puesto que venía promovidos por los sectores más revolucionarios y liberales.

  • FACTORES SOCIOECONÓMICOS.
    Destaca en esta época el triunfo de la burguesía sobre las demás clases sociales como grupo dirigente de las naciones. En este inicio del s. XIX la burguesía adoptará un talante liberal provocado por el contacto con la ideología romántica.

  • FACTORES CULTURALES.
    Desde el punto de vista filosófico, el Romanticismo procede del Idealismo alemán que comienza a gestarse a finales del s. XVIII con Fichte y Hegel como personalidades relevantes.
    Uno de los logros del Idealismo es apartar la filosofía de la preocupación por los objetos exteriores para afirmar que el YO es la realidad primordial y absoluta.
    Algunos escritores románticos identificaron ese YO puro y abstracto, filosófico, con el YO individual de cada ser humano, de manera que concibieron al hombre como un ser dotado con un don supremo que le permite atravesar lo material, lo finito, para llegar a lo infinito y eterno, es decir, al Absoluto.

1. EL INDIVIDUALISMO.
Derivándose de la concepción del YO, el hombre romántico pensó que la realidad auténtica no estaba fuera del ser humano, sino en su propio espíritu, siendo una realidad no perceptible por los sentidos. De aquí arranca el culto al YO individual que llegaría a caer en el egocentrismo.
El romántico pensará que el arte es una forma de conocimiento, y el artista, un "descubridor" favorecido por un don sobrenatural que le hace ser capaz de ver en su interior y poder comunicar a los demás mortales lo que ellos no pueden contemplar.
El individualismo romántico fomentó también la exaltación de los sentimientos, la tendencia a abandonarse en las emociones violentas o suaves.

2. LA BÚSQUEDA DEL ABSOLUTO.
Como consecuencia de la sobrevaloración del YO, el artista romántico se debatirá entre dos polos opuestos. Por un lado, el deseo de alcanzar el Absoluto, es decir, lo eterno; pero por otra parte se encontrará con la imposibilidad de transcender lo puramente material y finito, la realidad.
El mundo de lo desconocido ejerció sobre los románticos una enorme atracción; pero entre ese desconocido ideal y el hombre se interpone la realidad. El artista tenderá entonces a proyectar sobre esa realidad su propio YO y, por tanto, la idealizará. El resultado de este proceso fue, casi siempre, en desencanto y la frustración, resultado que originará lo que se ha llamado el "mal del siglo", una especie de sentimentalismo enfermizo que llegó a ponerse de moda.
Otra respuesta del artista romántico frente al problema de la realidad fue una especie de amarga ironía que, en verdad no es más que otro mecanismo de distanciamiento, otra forma de huir.

3. EL SENTIMIENTO DE REBELDÍA Y LIBERTAD.
La insatisfacción ante la realidad engendra también la rebeldía contra lo establecido. Como consecuencia de este sentimiento de rebeldía, los artistas del Romanticismo querrán verse reflejados en una serie de personajes que son símbolos o ejemplos máximos de esa rebeldía contra lo establecido:
  • Prometeo, que representa el levantamiento del hombre contra su propio destino y contra los dioses que le crearon (Frankestein).
  • Satanás, el ángel caído que desafía a Dios y se burla de lo sagrado (Don Álvaro, Don Félix el estudiante de Salamanca).
  • Caín, que representa la rebeldía contra Dios y contra todo lo que es considerado "bueno".
  • Don Juan, buscador del Absoluto a través del amor.
El sentimiento de libertad personal también es producto de la nueva concepción del YO, y los románticos considerarán la libertad personal de cada individuo como el principal valor de la condición humana. En el terreno sociopolítico, este sentimiento se identificará con el liberalismo; mientras que en el terreno de la crítica literaria se manifiesta en la abolición de la rigidez de las normas neoclásicas y en la defensa de la libertad del autor frente a los preceptos.

4. LA EVASIÓN.
Se puede decir que el arte romántico huye de la realidad y escapa hacia otros mundos creados por la imaginación del artista, fruto del desencanto de su propio tiempo. En el terreno literario podemos hablar de cuatro evasiones posibles:
  • Evasión en el espacio.- Por un lado, crearán un nuevo concepto de la naturaleza, entendida como algo dinámico y sobre la que los autores proyectan sus propios sentimientos. Será un espacio natural tormentoso, oscuro, escarpado, cargado de misterio.
    Por otra parte, muchos autores gustarán de localizar sus obras en lugares exóticos y alejados para así evadirse de la triste y decadente Europa.
  • Evasión en el tiempo.- El pasado, y la Edad Media en concreto, atrajo poderosamente a los románticos, ya que la distancia en el tiempo y el desconocimiento de aquellos siglos, los envolvían en un cierto encanto misterioso. Fruto de esa evasión temporal es el que se ponga de moda España y, sobre todo, su Edad Media.
  • Evasión en el misterio.- Los románticos siempre estarán abiertos al enigma, al misterio y a lo desconocido. Ellos parten de la idea de que el misterio es inaccesible a la mente humana común, sólo unos pocos, los elegidos, pueden llegar a desvelarlo. Es en el misterio, en lo desconocido, donde encuentra el hombre la razón para vivir que le negaba la realidad, es un camino que se abre para la búsqueda del Absoluto.
    Literariamente, este interés por lo misterioso se manifiesta en el gusto por una escenografía característica: la noche, los ambientes sepulcrales, las ruinas, las calles de las viejas ciudades medievales, etc...
  • Evasión en el mundo del sueño.- El artista encontrará en los sueños la posibilidad de eludir la realidad ordinaria, para viajar por un mundo cargado de misterio, de indefinición, de belleza romántica, en definitiva. De esta forma, el sueño se convertirá en un verdadero "estado poético", a través del cual, el autor puede conocer aquello que es inaccesible en el estado de vigilia.

La España romántica

VÍAS DE ENTRADA

Las nuevas ideas europeas comienzan a conocerse en España a partir de 1810, gracias a la difusión de los escritos sobre teatro español del s. XVII que hacen los alemanes Federico y Guillermo Schlegel. Sin embargo, la penetración del movimiento romántico no fue un proceso tan simple, sino que se desarrolló durante varios años y fue posible a través de tres puertas de acceso.

3.1. Levante.- Barcelona era el centro cultural del Levante español y poseía unas características especiales que hacían de ella un lugar muy apropiado para la recepción y aclimatación de los ideales románticos:
  • Su vinculación con Europa a través de Francia.
  • La existencia de un burguesía favorable a la introducción de las nuevas ideas como consecuencia de un mayor desarrollo industrial.
  • Un ambiente cultural activo que favoreció el nacimiento de un periódico muy importante para la difusión de las nuevas ideas: El Europeo (1823). 
Hay que señalar que el Romanticismo que prosperó en Cataluña fue de signo consevador y tradicional, cuyo símbolo más importante era la obra del novelista inglés Walter Scott.

3.2. Andalucía.- El foco cultural más innovador de Andalucía se situó en Cádiz, ciudad que desde el s. XVIII venía gozando de un gran esplendor comercial. Esta actividad comercial es, precisamente, la que posibilita el contacto con las nuevas ideas europeas. Hay que sumar, además, el hecho de que se establecieran en Cádiz diversas familias extranjeras que trajeron consigo el pensamiento romántico dominante ya en Europa.
El Romanticismo que penetra por Andalucía tuvo un carácter más liberal y revolucionario que el catalán, y puede ser simbolizado por la obra de otro escritor inglés: Lord Byron.

3.3. Los emigrados.- Por otra parte, hay que tener en cuenta que el nacimiento del Romanticismo en España tuvo mucho que ver con el contexto político de la época, ya que el reinado de Fernando VII provocó el exilio masivo de políticos, intelectuales y literatos. Estos exiliados tuvieron que refugiarse en países donde ya había triunfado el Romanticismo, de manera que, cuando vuelven a España en 1830 (muerte de Fernando VII), estos intelectuales traerán consigo las nuevas ideas.
FASES EN LA LITERATURA ESPAÑOLA DEL ROMANTICISMO
En España, el Romanticismo fue un movimiento relativamente tardío que nos llega cuando Alemania, Francia o Inglaterra estaban ya evolucionando hacia otras tendencias.
Algunos críticos han intentado fechar el comienzo y el final del movimiento, y señalan:
- INICIO: en 1814, que se produce la polémica entre Nicolás Böhl de Faber y Mora en la prensa gaditana. - FINAL: en 1849, cuando Fernán Caballero publica La gaviota.
Pero estas fechas son difíciles de aceptar, ya que en la segunda mitad del siglo XIX se escribirán en España obras inequívocamente románticas (como, por ejemplo, La leyenda del Cid, de Zorrilla).
Teniendo en cuenta la dificultad a la hora de periodizar, podemos establecer tres fases en el desarrollo de la literatura romántica española:
  • Transición del Neoclasicismo al Romanticismo.- Este período está representado por una serie de escritores que, aunque formados en las ideas de la Ilustración, adoptaron el estilo romántico después de sus contactos en el exilio europeo (el Duque de Rivas, Martínez de la Rosa, Estébanez Calderón).
  • Madurez.- Aquí pueden incluirse los autores nacidos entre 1800 y 1815, y cuyas obras más importantes aparecerán entre 1830 y 1850 (Larra, Espronceda).
  • Final o postrromántica.- Pueden incluirse los autores u obras que continúan los gustos del Romanticismo cuando en toda Europa ya se han abandonado, es decir, a partir de 1850.

Los temas del Romanticismo español

En términos generales, los temas cultivados por la literatura romántica española son los mismos que vimos como características generales de todo el movimiento. Sin embargo, hay algunos que fueron objeto de una especial atención en nuestro país.
  1. Motivos histórico-legendarios.- El Romanticismo español se interesó más por la Edad Media que por cualquier otra etapa del pasado. De ella recogió motivos y personajes muy diversos (reyes godos, árabes, castellanos,...). Dentro de esa Edad Media a la que se recurrió en tantas ocasiones, destaca como fuente de inspiración continua la épica y la poesía trovadoresca.
    El Siglo de Oro, pese que su literatura interesa tanto a los románticos, fue menos tratado como tema, ya que la imagen absolutista de la España de los Austrias no encajaba con los ideales de libertad de la época.
  2. Las costumbres y el folklore.- El artista romántico tenía una fuerte conciencia regional y mostró gran interés por las tradiciones y costumbres del lugar en el que vivían. Junto a esas costumbres, se preocupará también del folklore de la región (canciones, bailes, trajes, etc...). Con frecuencia, la representación literaria de estas costumbres se hará de forma idealizada, y es en esa idealización en la que se basa la diferencia fundamental entre la literatura costumbrista romántica y la novela regional del Realismo. 
  3. Los sentimientos: el amor y la muerte.- Nos vamos a encontrar con dos formas de entender el amor:
    - Un amor sentimental, que pone el mayor interés en los aspectos tristes y melancólicos, considerando el Amor como un ideal inalcanzable (Bécquer).
    - Un amor-pasión, entendido como sentimiento arrebatador e irreflexivo. Este tipo de amor suele ir unido a la rebeldía contra la sociedad, de manera que produzca tensiones y desgracias que suelen culminar en la infelicidad o la muerte (Don Alvaro, Don Juan).
    La muerte y su peculiar escenografía (cementerios, cipreses, tumbas, ...) era un sentimiento familiar para el hombre romántico, que la consideraba, muchas veces, como una liberación de la vida, como la única salida al desengaño y al pesimismo de su existencia (El estudiante de Salamanca). 
  4. La religión.- En la mayoría de las ocasiones no nos vamos a encontrar con expresiones del sentimiento religioso, por el contrario, será más frecuente encontrar verdaderas increpaciones a Dios que, según el pensamiento de la época, se presenta distanciado e insensible a los problemas humanos. Por otra parte, lo religioso tendrá mucha importancia como fuente de inspiración para leyendas y motivos literarios.
  5. La preocupación política y social.- En las obras españolas del momento, los escritores intentarán llevar la libertad a todas las esferas de la vida humana:
    - En política pedirán el derecho a la libre expresión del pensamiento.
    - En lo social defenderán la libertad del pueblo para rebelarse contra el absolutismo. Los escritores pondrán su arte al servicio del pueblo, denunciando situaciones e injusticias.
    - En lo literario buscarán la supresión de las reglas que impidan la espontaneidad del acto creador.

Romanticismo - El arte y la música

Los grandes cambios que sacuden el mundo (sobre todo la Revolución Francesa) hacen que la sociedad nunca vuelva a ser como antes: estamos en el paso de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea. El siglo XIX es la época de los movimientos opuestos: ante el racionalismo, el sueño; ante el pragmatismo, el idealismo. La industria hace crecer el capital de unos cuantos y se lleva a la miseria a la mayor parte de los demás. Simultáneamente al crecimiento de un espíritu internacional que libere a los trabajadores explotados, la burguesía se empecina nuevamente en la recuperación del pasado. En lugar de buscar las leyes universales que rigen el mundo, se pone énfasis en el individuo y en la particularidad histórica. Por esto, el conocimiento del pasado de cada lugar toma tanta importancia: los idiomas y las canciones populares, juntamente con la individualidad nacional, son consideradas el espíritu del pueblo. Las épocas artísticas más rechazadas por el clasicismo (el Gótico y el Barroco) son idealizados, convirtiéndose en fuente de inspiración de la música, la literatura y de las artes en general.


Eugène Delacroix (1798 - 1863) - La Libertad guiando al pueblo, 1830
Más información:  Historia del arte

Lied, en alemán, significa simplemente "canción" y ahora por lied se entiende "canción de concierto" o mejor, "canción de recital". El lied es el fiel reflejo de la unión entre melodía y poesía. Si el contenido de un poema no está solamente en las palabras sino en algo más profundo, la música es el arte que mejor puede ayudar a comprenderlo. Liberadas de la simbología barroca y de la cuadratura formal clásica, las melodías románticas son más frescas y fluyen más naturalmente, no tienen leyes ni reglas, sino que son la expresión pura del sentimiento, a veces plasmado en células motivo muy sencillas.
Schubert escribe más de seiscientos lieder y el primero ya es sobre un poema de Goethe. Pone todos los recursos musicales en juego al servicio de cada poesía, busca la música más adecuada para cada caso, y cualquier imagen o pensamiento expresado en el texto encuentra su correspondencia musical.

Claro de luna de Beethoven
Nocturno Op. 9 Nº 2 de Chopin / Nocturno
Sonata de violín y piano de Schumann

Ludwing van Beethoven - Caspar David Friedrich

Gustavo Adolfo Bécquer - El monte de las ánimas

26 noviembre 2011

Mariano José Larra

Portal de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dedicado a Mariano José de Larra. (Haz clic sobre el enlace para visualizar el portal)

Artículos de costumbres.
Vuelva usted mañana. (Haz clic sobre el enlace para visualizar el artículo)
El día de Difuntos de 1836. Fígaro en el cementerio. (Haz clic sobre el enlace para visualizar el artículo)

José Zorrilla - Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio, obra de José Zorrilla, se estrenó en 1844. Escrito en verso, este drama recoge la tradición literaria del donjuán, con la variante de que el protagonista, don Juan Tenorio, se redime al final por el amor de una de sus víctimas: doña Inés
EL Tenorio de Zorrilla vive innumerables aventuras amorosas, de las que se jacta en el inicio de la obra; sin embargo, no encarna el idealizado apasionamiento amoroso de otros personajes masculinos del Romanticismo, que sí está presente en la figura de doña Inés, quien arriesga su salvación eterna para lograr la de su amado.

D.ª INÉS:

Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir,
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad, por compasión,
que oyéndoos, me parece
que mi cerebro enloquece,
y se arde mi corazón.
¡Ah! Me habéis dado a beber
un filtro infernal sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.
¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo imploro
de tu hidalga compasión:
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro.


José Zorrilla - Don Juan Tenorio

D. JUAN.

Que os hallabais
bajo mi amparo segura,
y el aura del campo pura,
libre, por fin, respirabais.
¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí; y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí, bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando vida mía,
la esclavitud de tu amor.

José Zorrilla - Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio. Obra completa (Haz clic sobre el enlace para visualizar o descargar el archivo)

07 noviembre 2011

José de Espronceda - A Jarifa, en una orgía

                                                           Trae, Jarifa, trae tu mano,
                                                           ven y pósala en mi frente,
                                                           que en un mar de lava hirviente
                                                           mi cabeza siento arder.
                                                           Ven y junta con mis labios
                                                           esos labios que me irritan,
                                                           donde aún los besos palpitan
                                                           de tus amantes de ayer.

                                                           ¿Qué la virtud, la pureza?
                                                           ¿Qué la verdad y el cariño?
                                                           Mentida ilusión de niño
                                                           que halagó mi juventud.
                                                           Dadme vino: en él se ahoguen
                                                           mis recuerdos; aturdida,
                                                           sin sentir, huya la vida
                                                           paz me traiga el ataúd. […]

                                                           Mujeres vi de virginal limpieza
                                                           entre albas nubes de celeste lumbre;
                                                           yo las toqué, y en humo su pureza
                                                           trocarse vi, y en lodo y podredumbre.

                                                           Y encontré mi ilusión desvanecida,
                                                           y eterno e insaciable mi deseo.
                                                           Palpé la realidad y odié la vida:
                                                           sólo en la paz de los sepulcros creo.

                                                           Muere, infeliz: la vida es un tormento,
                                                           un engaño el placer; no hay en la tierra
                                                           paz para ti, ni dicha, ni contento,
                                                           sino eterna ambición y eterna guerra. […]

                                                           Ven, Jarifa; tú has sufrido
                                                           como yo; tú nunca lloras.
                                                           Mas, ¡ay, triste! que no ignoras
                                                           cuán amarga es mi aflicción.
                                                           Una misma es nuestra pena,
                                                           en vano el llanto contienes...
                                                           Tú también, como yo, tienes
                                                           desgarrado el corazón.

¿Qué rasgos del romanticismo reconoces en el poema A Jarifa, en una orgía?
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* La búsqueda de un ideal amoroso (Mujeres vi de virginal limpieza / entre albas nubes de celeste lumbre) y vital (¿Qué la virtud, la pureza? / ¿Qué la verdad y el cariño?) y el choque entre el deseo y la realidad (Yo las toqué, y en humo su pureza / trocarse vi, y en lodo y podredumbre), que produce una permanente insatisfacción (Y encontré mi ilusión desvanecida) y da lugar al desengaño (Palpé la realidad y odié la vida).
* El rechazo de la vida y del mundo (la vida es un tormento; Dadme vino: en él se ahoguen / mis recuerdos; aturdida, / sin sentir, huya la vida) que convierte la muerte en algo deseable (paz me traiga el ataúd; solo en la paz de los sepulcros creo). Por otra parte, la ambientación oriental del poema, sugerida por el nombre Jarifa, puede también relacionarse con el anhelo de evasión hacia lugares exóticos.
* El estado de delirio en que se encuentra el yo poético (que en un mar de lava hirviente / mi cabeza siento arder) se puede vincular, por último, con el irracionalismo típicamente romántico.

26 octubre 2009

Comentario de Texto I - Bécquer

RIMA VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay!, pensé: ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz como Lázaro espera
que le diga: «Levántate y anda»!

1.- Explica el contenido de cada una de las estrofas.
2.- Justifica que de la evocación de un objeto se pase a una reflexión.
3.- ¿Cuál es la forma métrica de cada una de las estrofas?
4.- ¿Tiene alguna finalidad expresiva la medida del v. 4, distinta a la de los vv. anteriores?
5.- El sujeto de la primera oración (primera estrofa) se encuentra al final, después de varios complementos y del verbo; en el v. 1 hay, además, un claro hipérbaton: ¿qué valor expresivo tienen ambas cosas?
6.- ¿Sobre qué imagen se construye el poema?
7.- El tema de la rima, ¿es una reflexión sobre la poesía? En este caso, ¿qué se dice de ella?